Un restaurante ve a la misma persona comiendo el martes y cenando con amigos el viernes, y son clientes distintos a recompensar. Estas cinco están calculadas sobre un ticket medio de 18 € con un 65 % de margen.
Cinco estructuras de recompensa que funcionan
Tarjeta de comidas
En el rango habitual
8 comidas → la 9.ª gratis
El habitual de oficina come contigo cada semana, así que ocho sellos son dos meses. Aquí es donde una tarjeta de restaurante se amortiza más rápido.
8 sellos · recompensa por valor de 12,00 € ≈ 13 % de lo que gasta el cliente para conseguirla · te cuesta unos 4,20 € por recompensa con un 65 % de margen
Una recompensa pequeña y de alto margen para la clientela de noche. El postre suele saltarse; gratis, se pide y se disfruta.
6 sellos · recompensa por valor de 7,00 € ≈ 5 % de lo que gasta el cliente para conseguirla · te cuesta unos 2,45 € por recompensa con un 65 % de margen
El descuento en euros funciona cuando los tickets varían mucho entre comida y cena. Diez visitas es una tarjeta larga, así que va bien con los habituales de verdad.
10 sellos · recompensa por valor de 20,00 € ≈ 11 % de lo que gasta el cliente para conseguirla · te cuesta unos 7,00 € por recompensa con un 65 % de margen
Barato de dar, y mantiene a los clientes de comida para llevar pidiendo directo en lugar de por una plataforma que se lleva comisión.
5 sellos · recompensa por valor de 5,00 € ≈ 7 % de lo que gasta el cliente para conseguirla · te cuesta unos 1,75 € por recompensa con un 65 % de margen
Un ticket grande recompensado con un plato barato. El sello va ligado al día que quieres llenar.
4 sellos · recompensa por valor de 9,00 € ≈ 5 % de lo que gasta el cliente para conseguirla · te cuesta unos 3,15 € por recompensa con un 65 % de margen
Sella por visita, no por euro, salvo que tus tickets vayan de 10 € a 100 €. El sello por visita es la única regla que un camarero con prisa aplica sin mirar la cuenta.
Una recompensa te cuesta lo que cuesta producirla, no su precio de venta: el precio de venta menos tu margen bruto. La parte es el precio de venta de la recompensa dividido entre todo lo que gasta el cliente para conseguirla. Ambos usan un margen típico del sector; la calculadora te deja poner el tuyo.
Una recompensa que vale un 5–15 % del gasto necesario para conseguirla es donde se sitúan la mayoría de programas: merece la pena para el cliente y es asumible para ti. Por debajo del 5 % suele ignorarse; por encima del 15 % funciona, pero revisa el neto mensual.
Mantén una regla base por tarjeta de fidelización, para que clientes y empleados puedan explicarla en una frase. Usa campañas para el resto: sellos dobles en días flojos, un sello extra por probar algo nuevo, una recompensa de cumpleaños.
Lanza tu programa de fidelización esta misma semana.